Mis ojos se des nublan, la imagen
se hace cada vez más clara, veo a mis compañeros sonriéndome, parecería una
imagen normal si no fuera porque todos tienen alas y están inmortalizados a los
20 años, la misma edad en la que la banda finalizó, exactamente hace 26 años.
Me sonríen con alegría, pero sus rostros cambian, se llenan de miedo y decepción
al mismo tiempo y cada uno de ellos comienza a recorrer un camino distinto. Al voltearme
me veo a mi mismo abrazando a Carolina en el pasillo del hotel, tan jóvenes,
llenos de sueños, pero sobretodo esa noche, llenos de miedo.
Mis pies comienzan a sentir el
frio del agua y reacciono abriendo los ojos, soñé otra vez lo mismo, desde que
tengo memoria, cada vez que duermo, aunque sea lo más mínimo tengo ese sueño,
me representa a Carolina y a mí la noche de la muerte de Miguel Ángel. A veces me
pregunto si se trata de algún tipo de señal, si mis recuerdos me llevan a
aquella noche ¿Será porque algo escapó a mi vista? ¿No noté algo que debería
haber notado? Pero esas preguntas no tienen sentido, las señales en los sueños
no son más que cuentos para niños, los sueños son simplemente sueños.
Saco los pies de la piscina y me
levanto del suelo, el parque está más bello que nunca, y el calorcito de
principios de verano hace que me sienta mucho mejor, me siento completo durante
esta maravillosa estación. Me envuelvo en una toalla y entro en la casa, veo
las valijas y me cuesta creer que Carolina se vaya.
En realidad me cuesta creer que en
algún momento nos amamos, creo que nuestra verdadera conexión comenzó con aquel
abrazo el día de la muerte de Miguel. Dos semanas luego nos besamos por primera
vez, y en esa misma cita hicimos el amor. Me pareció bastante violento hacerlo
en la primera cita con beso, pero ella prácticamente se me tiró encima. Pasó tan
solo una semana para que lo supiéramos, Carolina estaba embarazada. Se llamaría
Santiago, su nacimiento sería el día más feliz de toda mi vida y puedo asegurar
que jamás había visto una criatura tan hermosa en este mundo, aunque mi
relación conmigo no sea la mejor en este último tiempo siento una parte de mí
en su interior. 6 años después llegaría nuestro segundo hijo, una niña, Romina,
la luz de mis ojos, desde siempre logra convencerme de todo, hasta logra
meterme en contra de su madre, debe ser ese toque de sentimentalismo que heredó
de mí carácter.
El día de hoy siento que ellos
sean lo único que hace que Carolina y yo no nos separemos, la conozco muy bien
y si se me llegaría a pasar la idea de dejarla se encargaría de hacer lo
imposible para tener la custodia completa y no dejarme ver a mis hijos ni en
figurita. Se había convertido en una mujer con poder, trabaja para una
importante empresa de seguridad internacional, y es la gerente de Latinoamérica,
maneja una cantidad de empleados muy importante y demasiadas responsabilidades,
así que la vemos relativamente poco, pero ambos sabemos que rehízo su vida
gracias a las ganancias que nos dio la banda, y podría vivir sin trabajar si
quisiera, al igual que yo. Pero prefiere gastar su tiempo en actividades y no
permanecer todo el día junto a su familia. Además si ella no trabajara nuestro
modelo de vida tendría que descender de una manera brutal en muy poco tiempo. Y
los chicos no tienen que sufrir por un capricho de sus padres. Aunque si en
este momento lo estén sufriendo. Carolina se va.
Hace unos meses llegó un mail para
mi mujer, se trataba de una propuesta bastante tentadora de trabajo, con un muy
buen sueldo, dentro de la misma empresa, pero había que realizar un traslado,
nunca creímos que se lo tomaría en serio, pero Carolina aceptó, y hoy llegó el
día, Carolina se va a Colombia dentro de unas horas, y como si fuera poco es el
aniversario de aquel trágico día en el que Miguel murió, esta fecha no va estar
dentro de mis buenos pensamientos…




