lunes, 28 de octubre de 2013

Capitulo 4: Mentiras Piadosas

Carolina estaba no sabía qué hacer, su vida realmente estaba totalmente perdida, no podía moverse al ver a su novio, ¿O tendría que definirlo como ex novio?, muerto degollado en el suelo de aquella habitación de hotel. A unos metros del cuerpo su cuñado, ¿O ex cuñado?, le pegaba tortazos en la cara a Lorenzo, no entendía porque pero suponía que… sí, Lorenzo tenía que ser el asesino de su novio. “Estoy perdida” pensó mientras se imaginaba su vida de madre soltera, y posiblemente pobre, ya que la banda sin Miguel Ángel se fundiría, al igual que la mayoría de las bandas, y sus padres no la aceptarían embarazada  sin un hombre al lado, además aunque hubieran querido no podían mantener a ambos.

 No podría concentrarse en sus ideas de un futuro arruinado así que empezó a gritar “¡Basta!” y Mirko recién entonces notó que ella estaba en la habitación, no sabía qué hacer, Carolina continuó maquinando mientras los hombres discutían, pensó en lanzarse por la ventana que estaba en el cuarto, estaba en el séptimo piso así que moriría seguramente, o al menos perdería el bebé, intentó borrar ese pensamiento suicida de su cabeza, y decidió hacer un poco más útil, salió de la habitación y entre lágrimas llamó a la policía por el teléfono que se encontraba en el pasillo, luego al entrar amenazó a Lorenzo con la llegada de las fuerzas, no podía pensar con tanto ruido, estaba completamente atontada por todo lo que le estaba pasando.

Intentó repasar los hechos, la prueba de embarazo, el muerto, descubrir que el asesino es un íntimo amigo de ella, y además el hombre con el cuál años atrás había tenido una aventura de una sola noche, ver a su cuñado (ex cuñado) machacando al asesino como nunca antes y el llamado a la policía. Su mente se paralizó en un solo pensamiento, el cuñado.


Mirko estuvo enamorado de ella desde siempre, y eso no era un secreto, él era siempre muy cariñoso y amable con ella, pero su corazón pertenecía a Miguel y eso era de público conocimiento. Pero entonces su mente comenzó a maquinar una vez más, la policía entró en la habitación e interrumpió su mente. Dudo de hace cuánto tiempo estaba pensando y se acercó a Mirko, le tomo por un brazo e hizo que el la abrazara. No sería difícil hacer que Mirko se acueste con ella y luego darle el cargo de su hijo, la idea de prostituirse durante unos años hasta conseguir algo mejor no era nada complicada, además si su único cliente es un joven que muere por ella desde los 13 años. Apoyó su cabeza en los hombros de su nueva víctima y se dispuso a mirar cómo se llevaban al causante de la muerte del hombre que ella había amado con locura.


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