Carolina estaba no sabía qué
hacer, su vida realmente estaba totalmente perdida, no podía moverse al ver a
su novio, ¿O tendría que definirlo como ex novio?, muerto degollado en el suelo
de aquella habitación de hotel. A unos metros del cuerpo su cuñado, ¿O ex
cuñado?, le pegaba tortazos en la cara a Lorenzo, no entendía porque pero
suponía que… sí, Lorenzo tenía que ser el asesino de su novio. “Estoy perdida” pensó mientras se
imaginaba su vida de madre soltera, y posiblemente pobre, ya que la banda sin
Miguel Ángel se fundiría, al igual que la mayoría de las bandas, y sus padres
no la aceptarían embarazada sin un hombre
al lado, además aunque hubieran querido no podían mantener a ambos.
No podría concentrarse en sus ideas de un
futuro arruinado así que empezó a gritar “¡Basta!”
y Mirko recién entonces notó que ella estaba en la habitación, no sabía qué
hacer, Carolina continuó maquinando mientras los hombres discutían, pensó en
lanzarse por la ventana que estaba en el cuarto, estaba en el séptimo piso así
que moriría seguramente, o al menos perdería el bebé, intentó borrar ese pensamiento
suicida de su cabeza, y decidió hacer un poco más útil, salió de la habitación
y entre lágrimas llamó a la policía por el teléfono que se encontraba en el
pasillo, luego al entrar amenazó a Lorenzo con la llegada de las fuerzas, no
podía pensar con tanto ruido, estaba completamente atontada por todo lo que le
estaba pasando.
Intentó repasar los hechos, la
prueba de embarazo, el muerto, descubrir que el asesino es un íntimo amigo de
ella, y además el hombre con el cuál años atrás había tenido una aventura de
una sola noche, ver a su cuñado (ex cuñado) machacando al asesino como nunca
antes y el llamado a la policía. Su mente se paralizó en un solo pensamiento,
el cuñado.
Mirko estuvo enamorado de ella
desde siempre, y eso no era un secreto, él era siempre muy cariñoso y amable
con ella, pero su corazón pertenecía a Miguel y eso era de público
conocimiento. Pero entonces su mente comenzó a maquinar una vez más, la policía
entró en la habitación e interrumpió su mente. Dudo de hace cuánto tiempo
estaba pensando y se acercó a Mirko, le tomo por un brazo e hizo que el la
abrazara. No sería difícil hacer que Mirko se acueste con ella y luego darle el
cargo de su hijo, la idea de prostituirse durante unos años hasta conseguir
algo mejor no era nada complicada, además si su único cliente es un joven que
muere por ella desde los 13 años. Apoyó su cabeza en los hombros de su nueva víctima
y se dispuso a mirar cómo se llevaban al causante de la muerte del hombre que
ella había amado con locura.
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