Comencé a recorrer su cuerpo con la mirada, desde la cabeza hasta los pies, y sólo cuando llegue a sus últimas extremidades noté que no estaba sólo en la habitación, Lorenzo estaba allí.
Sentado en un sofá, repleto de sangre, llorando, una imagen que me paralizo una vez más. Era más que obvio lo que había ocurrido allí, alguna de esas discusiones de siempre con mi hermano había llegado a más, y la violencia entró en juego, y la violencia sacó de juego a mi hermano que ahora yacía muerto entre su asesino y mi cuerpo.
-Mirko, no es lo que parece, te lo juro, cuando llegué él ya estaba aquí, ¡tenés que creerme!- dijo el asesino entre lágrimas.
-No te creo una mierda Lorenzo, fuiste vos, sos una basura, ¡lo mataste! ¡Hijo de puta, mataste a mi hermano!- me tire contra él, y comencé a pegarle, no se resistió, parecía que prefería que le pegará hasta matarle en vez de hacerse cargo de sus actos.
-¡BASTA!- gritó una voz detrás mío, me voltee lentamente para ver a Carolina llorando, estaba destruida, y me miraba con impotencia, en ese momento me pregunté que se sentirá ver a la persona que uno amó degollada en el piso de una habitación de hotel, y lo aún peor, ver a su asesino en ella también. - Déjalo Mirko, la policía ya está llegando, ya los llamé.
-¡Tienen que creerme por favor! ¡Yo no tengo nada que ver con esto! Carolina por favor- suplicaba el asesino entre lágrimas.
-¡Déjala en paz! - grité y le di un buen puñetazo en el medio de la cara, la verdad es que aún hoy no sé de dónde saqué la fuerza.- quiero que me mires y me digas que realmente no fuiste vos.- le dije con la mirada fija en sus ojos repletos de muerte y lágrimas.
-No fui yo Mirko, te lo juro por todo lo que amo.- dijo, y por un segundo nuestras miradas se cruzaron, y entonces por ese segundo noté que decía la verdad, que tenía miedo, vi en sus ojos la verdad.
Iba a acercarme a él cuando la policía entró en el cuarto, Carolina me agarró del brazo y les indicó a Lorenzo como el asesino. No sabía qué hacer, el muy cabrón había logrado hacerme creer por un segundo que él no era el asesino, pero no se podían dudar en los hechos, y los hechos lo demostraban como culpable. "Mirko, por favor" me dijo de cerca mientras lo esposaban, no pude mirarlo a los ojos, ambos sabíamos que me había convencido y que yo me había acobardado, las dudas me mataban, es en ese momento que se lanzó contra mi cuerpo y vacilando usó sus últimas palabras de libertad para decirme algo que hasta el día de hoy me deja con la duda, una frase que jamás podré descifrar en ese contexto.
"Hasta el ángel favorito de dios se convirtió en demonio al final"
No supe que responder, tan solo me quede mirando mientras se lo llevaban, esposado, se lo llevaban lejos, Carolina se agarró de mi brazo, no sabía que decir para consolarla, su gran amor estaba muerto, ¿Eso significaba que ahora podríamos tener una historia juntos? ¿Iría en contra de los códigos con mi hermano muerto? ¿Tenía códigos con mi hermano muerto? No sabía que pensar, tan solo la abracé por la cintura y la pegué a mi cuerpo, para que se sintiera segura, ella apoyó su cabeza contra mis hombros, y permanecimos así mientras se llevaban a Lorenzo, se llevaban al asesino de mi hermano.
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