miércoles, 30 de octubre de 2013

Capítulo 5: Alas

Mis ojos se des nublan, la imagen se hace cada vez más clara, veo a mis compañeros sonriéndome, parecería una imagen normal si no fuera porque todos tienen alas y están inmortalizados a los 20 años, la misma edad en la que la banda finalizó, exactamente hace 26 años. Me sonríen con alegría, pero sus rostros cambian, se llenan de miedo y decepción al mismo tiempo y cada uno de ellos comienza a recorrer un camino distinto. Al voltearme me veo a mi mismo abrazando a Carolina en el pasillo del hotel, tan jóvenes, llenos de sueños, pero sobretodo esa noche, llenos de miedo.
Mis pies comienzan a sentir el frio del agua y reacciono abriendo los ojos, soñé otra vez lo mismo, desde que tengo memoria, cada vez que duermo, aunque sea lo más mínimo tengo ese sueño, me representa a Carolina y a mí la noche de la muerte de Miguel Ángel. A veces me pregunto si se trata de algún tipo de señal, si mis recuerdos me llevan a aquella noche ¿Será porque algo escapó a mi vista? ¿No noté algo que debería haber notado? Pero esas preguntas no tienen sentido, las señales en los sueños no son más que cuentos para niños, los sueños son simplemente sueños.

Saco los pies de la piscina y me levanto del suelo, el parque está más bello que nunca, y el calorcito de principios de verano hace que me sienta mucho mejor, me siento completo durante esta maravillosa estación. Me envuelvo en una toalla y entro en la casa, veo las valijas y me cuesta creer que Carolina se vaya.
En realidad me cuesta creer que en algún momento nos amamos, creo que nuestra verdadera conexión comenzó con aquel abrazo el día de la muerte de Miguel. Dos semanas luego nos besamos por primera vez, y en esa misma cita hicimos el amor. Me pareció bastante violento hacerlo en la primera cita con beso, pero ella prácticamente se me tiró encima. Pasó tan solo una semana para que lo supiéramos, Carolina estaba embarazada. Se llamaría Santiago, su nacimiento sería el día más feliz de toda mi vida y puedo asegurar que jamás había visto una criatura tan hermosa en este mundo, aunque mi relación conmigo no sea la mejor en este último tiempo siento una parte de mí en su interior. 6 años después llegaría nuestro segundo hijo, una niña, Romina, la luz de mis ojos, desde siempre logra convencerme de todo, hasta logra meterme en contra de su madre, debe ser ese toque de sentimentalismo que heredó de mí carácter.

El día de hoy siento que ellos sean lo único que hace que Carolina y yo no nos separemos, la conozco muy bien y si se me llegaría a pasar la idea de dejarla se encargaría de hacer lo imposible para tener la custodia completa y no dejarme ver a mis hijos ni en figurita. Se había convertido en una mujer con poder, trabaja para una importante empresa de seguridad internacional, y es la gerente de Latinoamérica, maneja una cantidad de empleados muy importante y demasiadas responsabilidades, así que la vemos relativamente poco, pero ambos sabemos que rehízo su vida gracias a las ganancias que nos dio la banda, y podría vivir sin trabajar si quisiera, al igual que yo. Pero prefiere gastar su tiempo en actividades y no permanecer todo el día junto a su familia. Además si ella no trabajara nuestro modelo de vida tendría que descender de una manera brutal en muy poco tiempo. Y los chicos no tienen que sufrir por un capricho de sus padres. Aunque si en este momento lo estén sufriendo. Carolina se va.


Hace unos meses llegó un mail para mi mujer, se trataba de una propuesta bastante tentadora de trabajo, con un muy buen sueldo, dentro de la misma empresa, pero había que realizar un traslado, nunca creímos que se lo tomaría en serio, pero Carolina aceptó, y hoy llegó el día, Carolina se va a Colombia dentro de unas horas, y como si fuera poco es el aniversario de aquel trágico día en el que Miguel murió, esta fecha no va estar dentro de mis buenos pensamientos…


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