La parálisis facial momentánea que mantenía una mueca de
miedo y asco a la vez en el rostro de Carolina no la dejaba pensar, hacía ya 3
minutos que se había quedado mirando el test de embarazo, y no podía creer que
hubiera dos rayitas en él.
Desde que su carrera como corista de “Los Ángeles”, la banda
encabezada por su novio, había comenzado a ascender, los excesos no venían solos,
y los profilácticos no estaban siempre a portada de mano. Un error
irremediable. Comenzó a crear en su mente una lista de pros y contras mientras
se imaginaba a su futura familia en las tapas de los diarios, se veía a ella
misma sonriendo a las cámaras con un niño en brazos… ¿O niña? No sabía, y la
verdad que en ese momento tampoco le importaba.
Se sintió una mala persona durante esos segundos, un hijo tendría
que ser un momento de felicidad, pero ella era demasiado joven y no pretendía
tenerlo ahora, en el medio del éxito como cantante. Su corazón latía cada vez
más fuerte, con todas sus fuerzas alejó
la mirada del test para mirarse en el espejo del baño. Se encontró con una
joven muy bonita que la miraba fijamente, parecía cansada y tenía el maquillaje
corrido, se notaba que venía de una fiesta en la cual posiblemente la había
pasado muy bien. Pero entonces Carolina comenzó a llorar, corrió su melena
enrulada hacia un costado y siguió llorando, silenciosamente dentro del baño.
No sabía qué hacer, su mundo cambiaría muy rápido en los próximos meses.
Es entonces que volvió a mirar su rostro destruido por la
fiesta, y entendió que su mundo cambiaría no se destruiría, salió del baño y
con un paso firme comenzó a caminar
hacia el cuarto de su novio, el pasillo parecía interminable y no sabía bien
que iba a decirle, pero si había algo que sabía, que pase lo que pase ellos
estarían juntos, porque Miguel Ángel jamás la abandonaría en un momento como
ese. Una sonrisa se dibujó en su rostro al ver a su cuñado en la puerta del
cuarto, Mirko estaba parado frente a la puerta, intentando abrir la puerta,
pero la borrachera se lo hacía difícil, ella se le acerco amablemente, pero él
no la vio, ya había conseguido abrir la puerta y estaba casi dentro del cuarto.
Y en esos segundos su mundo realmente se derrumbó, Miguel Ángel
estaba en el cuarto, tirado en el suelo, bañado en sangre con el cuello degollado
y aparentemente sin vida. Carolina vio su vida pasar por sus ojos en gran
velocidad, sus primeros recuerdos con Miguel en la infancia, los jueves de
ensayo para la banda, la primera vez que hicieron el amor en el Falcon de su
padre, el éxito y los excesos, las fiestas, las luces, los conciertos,
personajes famosos, Charly, Fito, los chicos de Soda Estéreo y sobre todo la
felicidad de cada uno de esos momentos, una felicidad que hacía unos minutos ya
no estaba en este mundo.
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